jueves, 29 de julio de 2010

Venus y Príapo


diálogo entre venus y príapo
Rafael Alberti


príapo:
...Despierta, sí, cerrada
caverna de coral. Voy por tus breñas,
cabeceante, ciego, perseguido.
Ábrete a mi llamada,
al mismo sueño que en tu gruta sueñas.
Tus rojas furias sueltas me han mordido.
¿Me escuchas en lo oscuro?
sediento, he jadeado las colinas
y descendido al valle donde empieza
el caminar más duro,
pues todo, aunque cabellos, son espinas,
montes allí rizados de maleza.
¿Duermes aún? ¿No sientes
cómo mi flor, brillante y ruborosa
la piel, extensa y alta se desnuda,
y con labios calientes
-coral los tuyos y los míos rosa-
besa la noche de tus labios muda?
¡Despierta!...

Venus:
¿Quién me nombra?
¿quién persigue mis óleos seminales,
quién mi gruta de sombra
y navegar oculto mis canales?

Príapo:
Quien solamente puede y se desvela,
levantado por ti, de noche y día,
se atiranta en candela
y no se dobla hasta que el mar lo enfría
¡Deja que te contemple!

Venus:
Que te mire
déjame a mí también. ?Siempre eres bello!

Príapo:
¡Déjame que en tus selvas te respire!

Venus:
¡Que me despeine en tu robusto cuello!

Príapo:
¿Por qué dormías?

Venus:
Todo era fingido.
Mi dormir no era más que desearte.
Tú alzas mi sueño cuando estás dormido.
Nací tan sólo para levantarte.

Príapo:
¡Oh noche clara!

Venus:
¡Oh clara luna llena!
¡Rayo directo que me inundas!

Príapo:
Eres taza de espuma azul,
concha marina,
alga abierta en la arena,
paraíso de sal de las mujeres
secreto erizo que en la mar trasmina.
Golfo nocturno, ábrete a mí, bañadas
del más cálido aliento tus riberas.
Sabes a mosto submarino, a olas
en vivientes moluscos despeñadas,
a tajamares, soles de escolleras
ya rumor de perdidas caracolas.
Sabes también...

Venus:
Repósate un momento...

Príapo:
El reposar es mi mayor tristeza.

Venus:
También yo quiero repetir al viento
toda mi admiración por tu grandeza.

Príapo:
Hincho las velas. Habla.

Venus:
Eres trinquete,
palo mesana, ,torre indagadora
y, ardido del más rojo gallardete,
cresta de gallo al despuntar la aurora.
Sales de un bosque, lanza o jabalina.
Redondos aramboles, de espejuelos
te alumbran cuando cazas.
Pende en los dos la gloria masculina.
Llenas las nubes, los cargados cielos
rebosan de sus tazas.


Príapo:
¡Oh, ven más cerca! ¡Ven!


Venus:
¡No! No me riegues,
amor, de blancos copos todavía.
Guarda, mi bien, esas nevadas flores
hasta que al fin me llegues
a lo más hondo de mi cueva umbría
con tus largos y ocultos surtidores.

Príapo:
¿Qué quieres más?

Venus:
Anhelo que me cantes
cosas que faltan. Mis alrededores
prometen sima al sur y al norte cumbres.

Príapo:
Hacia ellas van mis rayos penetrantes,
su flor certera, sus certeras lumbres.

Venus:
¿Qué ves, qué me iluminas?

Príapo:
¡Oh precipicio, oh noche bordeada
de oscuridad también! ¡Despeñadero
que hacia las sombras sólo me encaminas!
Te miro y más se hunde mi mirada.
si la dicha es redonda, está en tu cero.

Venus:
Pasa a los altos, sube a los alcores...
¿qué ves ahora, dime?

Príapo:
Un baluarte
de clavel y de nieve a cada lado.
¡Oh fortalezas! ¡Claros miradores
para clavar en ellos mi estandarte
y descender al bosque enamorado!

Venus:
Dime si escondes para mi ventura
cosas que acaso yo no sepa.

Príapo:
Escondo,
también allá en lo hondo
de una caverna oscura,
de blancas y mordientes
almenas vigiladas,
una muy dulce y de humedad mojada
cautiva...

Venus:
Yo prosigo. Son los dientes
los que fijos la rondan y dan vela.
También yo otra cautiva
como la tuya aguardo. ¿No la sientes?
A navegar sobre su propia estela
mírala aquí dispuesta, siempre viva.

Príapo:
¡Oh encendido alhelí, flor rumorosa!
Deja que tu saliva
de miel, que tu graciosa
corola lanceolada de rubíes
mojen mi lengua, ansiosa
de en la tuya mojar mis carmesíes.


Venus:
¡Flor contra flor!

Príapo:
¡Qué blandos oleajes
ya por mis flancos tu alhelí resbala!

Venus:
Gira la noche...

Príapo:
Cantan los cordajes...

Venus:
Cambia el viento... Dan vuelta los paisajes...

Príapo:
Y hace en tus labios mi navío escala,
mientras tu fuente oculta, prisionera
de mi boca, entreabriendo
su dócil ya y sumisa enredadera,
dulce y quejosamente va fluyendo.

Venus:
¡Oh bonanza!

Príapo:
¡Oh tranquilo
descanso ahora! ¡Calmas, aunque plenas,
nuncios ya de los hondos y más duros
combates!

Venus:
¡Desflecadas, hilo a hilo,
tus espumas descienden mis almenas.

Príapo:
Tus arroyos y peces más oscuros
me corren por los labios todavía.

Venus:
Un sabor a jazmín me permanece
ya tallo donde nada antes crecía.

Príapo:
A tallo que por ti de nuevo crece.

Venus:
¡Oh asombro! ¡Prodigiosa,
mágica fuerza!

Príapo:
¡Abismo que me atrae!

Venus:
¡Oh cima misteriosa!

Príapo:
¡Cima que sólo en ese abismo cae!

Venus:
Qué mármol jaspeado!
¡Pálida, arquitectónica belleza!
¡Qué alto fuste estriado
de azules ríos! ¡Capitel armado
para elevar el mundo en su cabeza!

Príapo:
Avanzo ya.

Venus:
La noche abrasa.

Príapo:
Gotas
de esperma verde tiemblan los luceros.

Venus:
Las dehesas remotas
de la luna, sus albos ventisqueros
se llenan de bramidos.
Del cielo penden signos genitales.
La Vía Láctea rueda sus henchidos
torrentes de amorosos sementales

Príapo:
Gruta sagrada, toco tus orillas.
Abre tus labios ya, siénteme dentro.

Venus:
¡Oh maravilla de las maravillas!
¡Luz que me quema el más profundo centro!

Príapo:
Se confunden los bosques, las lianas
se juntan y conmueven.
en el pomar revientan las manzanas
y en el jardín copos de nardos llueven.

Venus:
¡Qué bien cubres mis ámbitos! Sus muros
¡cómo me los ensanchas y los llenas!
¡Qué pleamar, qué viento acompasados!

Príapo:
Jaca y jinete, unísonos, seguros,
galopan de corales y de arenas
y de espumas bañados.

Venus:
Detente, amor. No infundas ese aliento
tan rápido a las brisas. Aminora
un poco el paso. Da a tu movimiento
un ritmo nuevo ahora.

Príapo:
Pondré en mis alas un volar más lento.

Venus:
¡Dulce vaivén! rezuman mis paredes
las más blandas esencias.

Príapo:
Desasidas de sus más hondas redes,
ya mis médulas saltan encendidas.

Venus:
Ten más el freno.

Príapo:
¿El freno? Querencioso,
mi caballo se pierde a la carrera.

Venus:
Sigo también su galopar furioso,
antes que derramado en mí se muera.

Príapo:
¡Amor!

Venus:
¡Amor! La noche se desvae.
Nos baña el mar. ¡Oh luz! El mundo canta.
Cae la luna... El viento...

Príapo:
Todo cae
cuando el gallo del hombre se levanta.

martes, 20 de julio de 2010

feliz cumpleaños


Javier iba a cumplir un año más y se miraba detenidamente en el espejo, antes de afeitarse, no podía quejarse con sus casi cuarenta y seis años, había vivido la vida, no le faltaba dinero, hacia lo que le gustaba y su relación con las mujeres era perfecta, sabía que había dejado pasar a la mujer de su vida varias veces, pero era el pago a un trabajo que le gustaba tanto como vivir.
Pensaba como celebrarlo y llamo a su amigo Brian, un psicólogo italiano, algo más joven que él y con un carácter un tanto arisco, se lo pasaban bien y era un día perfecto para una salida nocturna y unas copas, no todos los días se cumplen esos años.
A la hora y media estaban los dos en el pub de siempre, Roberto el barman, sabía perfectamente los combinados que a ambos les gustaban y a ellos, no tener que pedirlos.
Al final de la barra una mujer morena les observaba y susurraba con otra bastante alta, mas desgarbada y con un rostro frio, que les hacia sonreír al imaginar lo que ambos solían imaginar, posiciones horizontales y humedad en el ambiente.
Les invitaron a la siguiente copa, era el momento de la caza y captura y lo divertido del caso era que no sabían si serian los cazadores o los cazados.
Cuando se cerraban las puertas del pub y Roberto les invitaba a irse, solo quedaban los cuatro y ninguno de ellos sabía cuánto alcohol había metido en el cuerpo, ellas también celebraban algo, el cumpleaños de Lidia, la más delgada y alta.
Salieron y Raisa, la morena les invito a su casa, estaba cerca y tenía alguna botella de cava en la nevera, todos sabían que se estaba proponiendo y claro que asintieron, era una noche divertida y con ganas de sexo por parte de los cuatro.
Javier y Raisa entablaron conversación muy pronto y sus amigos se estaban comiendo la boca descaradamente en el ascensor, cuando a ella, le sonó el busca, era medico y con una sonrisa se marcho por las escaleras, dejando al italiano con la boca abierta y la entrepierna demasiado dura como para quedarse solo,
No sabía ni la forma ni el momento cuando los tres estaban sobre una gran cama y Raisa desnudaba a su amigo dejándolo a él de lado y sin saber por dónde acariciarla, cuando se atrevió a pasar sus manos por la cintura y buscar sus pechos, unos enormes pechos que él nunca había tocado, por alguna razón las mujeres con las que se acostaba era de pechos pequeños.

Era el comienzo de la noche de su cumpleaños y prometía cuando Raisa jugaba con su pene ya erecto y dejaba que el italiano le mordisquease el clítoris….

Pequeños jadeos se escapaban de ella y se comenzaba a retorcer, nunca la habían tocado cuatro manos masculinas y siempre había jurado que no era algo que buscaría, cerro su mente y se dispuso a disfrutar de aquel amasijo de caricias y fluidos.
Ambos acercaron el pene a su boca, no cabía si lamerlos o introducirse alguno hasta la garganta, ambos eran rosados y apetecibles, ellos se dieron cuenta de la indecisión y uno de ellos, no sabía exactamente quien, se bajo e busca de su coñito y comenzó a lamérselo, notaba perfectamente como introducía la lengua en su vagina y sus dedos comenzaban a acariciarle el ano, la sensación casi la hace gritar, no resistiría el orgasmo y casi no habían comenzado, cuando se introduzco el otro pene en la boca, le apetecía mucho correrse en la boca de uno de ellos mientras su garganta estaba siendo bombardeada….


Venus

lunes, 19 de julio de 2010


Andrés estaba casi enterrado entre los miles de papeles que abordaban su mesa, demasiado trabajo, no podía encontrarle fin, había cenado un mini bocadillo que su secretaria le había dejado junto a una san miguel que ya estaba caliente, entre las ventajas del trabajo, estaba, la ducha que tenía en la otra habitación, el mini bar que siempre estaba lleno y el sofá cómodo de piel negra que adornaba una de las paredes del despacho.
La noche iba a ser larga y debía dejar todo lo posible terminado, mañana salía de viaje y tardaría en regresar, no soportaba la idea de dejar a medias las cosas hasta su vuelta...
Pasada la media noche, sonó la puerta y se extraño, no debía de quedar nadie en el edificio más que el personal de seguridad, se levanto y abrió la puerta, sorprendido miro de arriba abajo, era una mujer de unos treinta tantos años, morena, con curvas que le sonreía, llevaba una bandeja con toallas y enseres de baño.
Se presento como trabajadora y le pido permiso para entrar en el cuarto de baño a recogerlo un poco....
Le pareció extraño, pero la verdad, el se pegaba muchas horas en el despacho y nunca había visto cuando lo limpiaban, así que debía ser en horario nocturno, la dejo entrar y regreso a su mesa,
Al cabo de 15 minutos un olor raro y agradable salía del aseo, era incienso de coco, aquel olor le resultaba familiar, se levanto y abrió la puerta, la chica que estaba allí no tenía la bata blanca con la que había entrado y el baño estaba lleno de velas encendidas por todo el espacio, la bañera llena de jabón le sorprendió, el nunca la había llenado así, de hecho solo se duchaba, hacía siglos que no se ha había dado un baño.
En ese momento una cabeza salió del agua y le sonrió invitándole a entrar, que rayos, una mujer bonita siempre le había gustado, así que miro su mesa y la miro a ella, mientras se desabrochaba los botones de la camisa.
Se metió en el agua y ella le indico que se posicionase delante dándole la espalda, y así lo hizo, era agradable apoyarse en el pecho de aquella chica, cerró los ojos y dejo que ella le enjabonase poco a poco hasta deslizar las manos por debajo del agua y coger suavemente su pene que todavía no había despertado, estaba excitado pero el agua no estaba muy caliente...
no abrió los ojos y se dejo acariciar sin saber el rato que llevaba allí, ella se levanto y se puso frente a él de rodillas, sacando el tapón de la bañera y dejando que el agua y la espuma se fuesen mientras abría el gripo de la ducha y desde la parte alta de la pared caía el agua con más fuerza que suavidad y totalmente fría, demasiado fría pero el ya estaba caliente tanto que el agua ni la sentía a no ser por la brusquedad que golpeaba sobre la piel, mientras tanto ella se acerco a su pene y lo metió en su boca, comenzando a lamerlo poco a poco sin mirarle a los ojos y cogiéndole una mano para acercarla a su cabeza, le gustaba, aquel morbo era superior y a él le iba ese tipo de marcha, cada vez las succiones eran más profundas y sentía como le gustaba y deseaba acelerar el ritmo, aunque la idea de penetrarla entraba en su mente, sin saber muy bien porque terreno debía moverse, hasta que sin darse casi cuenta, ella comenzó a comerse bien comida aquella polla que ya era casi incontrolable y obligándole a dejarse hacer y disfrutar, se trago el orgasmo pero mientras se corría sujeto la cabeza de la chica para que se tragase todo su semen y el notase como se llenaba su boca obligándola a tragar y a no dejarlo salir, ese momento casi lo volvía loco, cerró los ojos unos instantes para terminar de disfrutar el orgasmo, dejando que el agua le pegase de frente en toda la cara, cuando se dio cuenta ella había salido del baño y cerrado la puerta, no sabía de qué iba el juego y si era una broma de algún compañero pero aquella mamada había sido única y para recordar...
Salió del baño apagando las velas y encendiendo la luz, cuando se sentó en su mesa nuevamente había un sobre ella que antes no estaba, lo abrió y una tarjeta con letra de mujer decía:
Felicidades Sir, cumpleaños adelantad, espero te haya gustado mi regalo..."

domingo, 18 de julio de 2010


hace calor y la piel se queda pegajosa, el sudor cae despacio y se impregna hasta hacerlo molesto,
Me quito la bata y el tanga casi agarrados a mi cuerpo y me meto bajo la ducha, cerrando los ojos dejo que el agua fría me empape toda, los pezones endurecen y la piel cambia su textura ante el frio y la dureza con la que el agua a presión golpea la piel, así durante unos minutos...
el agua baja despacio hasta mis partes más intimas, están secas, y casi al rozarlas con los dedos noto la sequedad, así que decido utilizar gel para humedecerlo mejor.
me gusta la sensación y el frio corporal se choca con el calor de mi sexo, mi mente vuela hacia aquel momento que él me duxaba y sus dedos jugaban con mi clítoris, el pensamiento casi me hace correrme y prieto con fuerza mis muslos... aun no....
salgo de la ducha y me pongo un vestidito ligero, largo de esos hipees que me gustan, me quito el agua del pelo y sin secarme salgo a la calle, está en silencio y el calor comienza a bajar al levantarse un poco de aire.
me siento en la silla y abro mis piernas y subo levemente el vestido, nadie que no sea el cielo puede verme, cierro los ojos y el frescor sube por mis piernas volviendo a estremecerme.... pienso, si el estuviese aquí, sus dedos o su lengua jugarían hasta obligarme a llegar al orgasmo, mientras pienso sin darme cuenta mi mano ya juega con mi sexo, esta húmedo sin jabón, solo con el pensamiento...... n quiero parar, me excitan los recuerdos hasta el punto de imaginarlo mirándome en la silla de enfrente y sonriendo....sigo flotándome sin parar hasta llegar al orgasmo y mis muslos están demasiado húmedos, mi clítoris late y siento los latidos en toda la zona.... sonrió, bajo el vestido y me acurruco en la silla, mirando al cielo..... Piénsame....

Venus