viernes, 13 de agosto de 2010


Sandra no podía creerse porque su pareja la había abandonado, el silencio llenaba la habitación, en el fondo sabia que ella merecía mucho mas que el amor superfluo de quien dijo amarla, necesitaba estar con alguien, hablar con una mirada cercana frente a ella y llamo a su amiga Silvia, que no dudo ni un momento en acercarse a su casa.
Tomaron el café entre los chismes que esta le contaba y las lágrimas que a veces llegaban a su rostro, eran las diez de la noche y decidieron ver una peli y terminar con el helado de la nevera.
Se apoyo en ella y se sentía cómoda, el calor de otro cuerpo la consolaba y Silvia se auto invito a dormir, a Sandra me gusto la idea, llevaba muy mal la soledad de la cama después de haberla compartido tanto tiempo.
Silvia consiguió que riese a carcajadas contándole las ultimas aventuras sexuales que había tenido y ambas recordaban sus años locos de universidad.

Sandra comenzaba a cerrar los ojos, el cansancio la invadía y al dar las buenas noches a su amiga esta la beso en los labios, le gusto el beso, pero Silvia no paro ahí, volvió a besarla y a abrir su boca con la lengua, Sandra se dejo hacer, su mente realmente necesitaba caricias y nunca había besado a otra mujer.
Silvia continuo besándola mientras su mano acariciaba su vientre, con pequeños círculos y su lengua recorría su cuello, la forma de las orejas y sentía como Sandra comenzaba a erizarse, ella también le devolvía las caricias mas tímidamente y esperando a que su amiga fuese la primera en acariciar las zonas de su cuerpo para ella seguirla, la verdad el cuerpo de un hombre era para ella mas fácil pero aquella situación comenzó a excitarla.
Los dedos de Sandra entraron en su sexo muy despacio, acariciando su clítoris y jugando con la entrada de su vagina mientras sus labios comenzaban a mordisquear su pezón derecho, Sandra se excitaba cada vez mas y se dejaba hacer cuando Silvia se arrodillo y abrió sus piernas buscando su sexo, sabia que se lo iba a comer y la verdad no quería que parase,
Tardo poco en correrse , el orgasmo fue rápido e intenso, no sabia si el morbo de ver la cabeza de su amiga entre sus piernas o el placer que esta sabia darle con la lengua habían sido la causa de aquel orgasmo pero la verdad que echaba de menos que la penetrasen cuando Silvia saco de su bolso un enorme consolador que le introdujo sin dejar de besarla y sin dejar de jugar con su clítoris, Sandra volvía a excitarse y le pedía que parase, Silvia sonreía , no pararía el aparato hasta que Sandra no volviese a correrse y lo hizo, se sorprendió de la cantidad de flujo que salía de su sexo, era lujuriosa la imagen y eso también le excitaba…
Se incorporo mareada por la intensidad de la corrida y se dispuso a agraciar a su amiga con una buena comedura de coño, era la primera vez que ella lo hacia y la verdad no tenia ni idea de por donde comenzar, así que acariciaba con sus manos sus ingles y abría sus labios buscando el clítoris, era rosado, pero la verdad nunca había visto uno tan cerca y estaba húmedo, sabia que su amiga se moría por correrse después de haberla visto a ella.
Comenzo a mover su lengua alrededor de el, era salado, no tenia nada que ver con la dureza de un pene, el sabor era muy diferente al del semen, cerro los ojos y continuo, notando como su amiga se humedecía cada vez mas, no dejo de mover la lengua mordisqueando el clítoris e introduciéndole los dedos en la vagina, a modo de pene, y cada vez mas deprisa, quería que se corriese, no le gustaba el sabor de la vagina y sabia que debía hacerlo, ella había conseguido que se corriese como una perra y no podía dejarla a la mitad.
Silvia se corrió y cuando Sandra se incorporo metió el vibrador en su vagina y comenzó a besar la boca de Sandra, lo bueno de aquello es que le quitaba el sabor y sabia que volvería a correrse rápidamente, lo hizo y ambas se quedaron tumbadas en la cama, en silencio.
Cuando Sandra abrió los ojos era de día, se habían quedado dormidas y la noche era confusa, no sabia si lo había soñado o había pasado de verdad, se levanto y se ducho rápidamente dejando a su amiga en la cama dormida.
Eran las nueve y se acerco al bar de la esquina a tomar un café muy cargado, se sentía embriagada como si hubiese bebido y solo había cenado helado, bueno y un coñito, sonrío al pensarlo…..
Se tomo el café y copio su coche para llevarlo al taller, llegaba tarde pero el mecánico la conocía desde niña, sabia que no se enfadaría y de buen grado le echaría un vistazo aquel chirrido de neumático, así fue, el la esperaba con una sonrisa, le gustaba aquella mujer, le había gustado siempre y se sorprendió de verle la cara, parecía que no había dormido.
Cuando ella se acerco a la rueda el la copio por detrás y la empujo contra la pared del taller, comenzando a besarla….
-Llegas tarde chiquilla, me tienes loco pensando que no vendrías.
-Follame como nunca lo has hecho, tengo mal sabor de la cena, le dijo el cerraba la puerta del garaje con el mando…


Venus