lunes, 27 de septiembre de 2010


Andrés termino el mail a su amiga y se dispuso a irse un rato a la cama, ya había desayunado pero necesitaba descansar los ojos, no había dormido mucho, se desnudo, se metió en la cama y se tapo con la sabana, quería pensar en ella, deseaba dormirse excitado y soñar con un orgasmo compartido, su mente comenzaba a alimentarse de los recuerdos, de momentos, cuando se quedo dormido.
Sintió unas manos en su pecho, estaba hacia arriba y entre abrió los ojos, era ella, sonreía y besaba sus pezones, la volvían loca porque eran duritos y algo más largos de lo normal, le pasaba la lengua y mordisqueaba mientras sus manos acariciaban su piel y sentía sus pechos en el ombligo, su pene ya estaba erecto, el calor de la piel y el sentir un cosquilleo en el pezón lo ponía a cien...
Ella continuo besando su cuerpo bajando pro su estomago y masajeando su pene con los pechos, deseaba que bajase, sentir su lengua sobre él, sabía que lo haría pero tenía prisa por sentirlo dentro de su boca.
Ella se acerco, lamio la ingles, los testículos, el tronco del pene y pasaba la lengua de abajo arriba, regresando a las ingles y a los testículos, su deseo se hacía cada vez más grande y cogió su cabeza para animarla a metérselo de una vez en la boca, pero ella lo miraba y sonreía, quería que se lo pidiese y continuaba jugatenado con la lengua y humedeciendo con su saliva el pene que ya estaba enorme.
Andrés lo cogió con la mano y se lo acerco a los labios, mientras le decía: - cométela. Métetela en la boca, quiero correrme...
Ella le obedeció, se la metió en la boca y su lengua jugaba dentro de ella, succionándola y estirándola dándole masajes que lo llenaban de placer, su sexo estaba a punto de explotar cuando ella se lo saco de la boca y se sentó sobre él, cogiéndole las manos y comenzando a cabalgar.
- Quiero follarte- le dijo, quiero hacer que tengas un orgasmo con mis movimientos y quiero tenerlo a la vez que tu.
Casi no pudo terminar de decirlo cuando comenzó a gemir y a cabalgar cada vez más deprisa, ambos comenzaban a correrse juntos y gemían sin dejar de moverse.
Andrés se despertó, había tenido un orgasmo, se había corrido en sueños, aunque le parecía tan real, que aun sentía el olor de ella en su cuerpo, en las sabanas, se levanto y se dio una ducha, instintivamente se sentó al ordenador para enviarle un mail;
Hola nena:
No sabes lo que he soñado, era real…
Cuando apareció un sobrecito en su pantalla, le había llegado un correo de ella, no se lo podía creer, dejo de escribir y comenzó a leerlo…

Andrés había terminado el mail a su amiga y se dispuso a irse un rato a la cama, ya había desayunado pero necesitaba descansar los ojos, no había dormido mucho, se desnudo, se metió en la cama y se tapo con la sabana, quería pensar en ella, deseaba dormirse excitado y soñar con un orgasmo compartido, su mente comenzaba a alimentarse de los recuerdos, de momentos, cuando se quedo dormido.
“Siente mis manos en su pecho, abre los ojos y mírame, sonrió al besar tus pezones, me vuelven loca al sentirlos duros, y son especiales, diferentes, me gusta pasar la lengua y mordisquearlos mientras acaricio tu piel y sientes mis pechos en tu ombligo, tu pene ya estaba erecto, el calor de la piel y el sentir un cosquilleo en el pezón te está poniendo a cien...
Ahora continuo besando tu cuerpo bajando por tu estomago y masajeando tu miembro con mis pechos, deseas que baje un poco más, sentir mi lengua sobre él, sabes que lo hare pero tienes prisa por sentirlo dentro de mi boca.
Me acerco, lamio tus ingles, los testículos, el tronco del pene y paso la lengua de abajo arriba, regresando al mismo lugar, tu deseo se hacía cada vez más grande, comienzas a sudar y coges mi cabeza para animarme a meterlo de una vez en la boca, pero te miro y sonrió, quiero que me lo pidas y continuare jugando con mi lengua y humedeciéndolo con su saliva hasta que tu pene esté a punto de explotar.
Andrés lo cogió con la mano y se lo acerco a los labios, mientras le decía: - cométela. Métetela en la boca, quiero correrme...
Obedezco, lo meteré en mi boca y mi lengua jugara dentro, succionándola y estirándola dándole masajes que te lleven al sumo placer, tu sexo está a punto, tu corazón se agita y palpita muy rápido, la sangre se comienza acumular cuando salto sobre ti y me penetro con tu pene mientras te digo:
- Quiero follarte- quiero hacer que tengas un orgasmo con mis movimientos y quiero tenerlo a la vez que tu.
Casi no puedo terminar de decírtelo cuando comienzo a gemir y cabalgo cada vez más deprisa, ambos comenzamos a corrernos y gemimos sin dejar de movernos.
Andrés se despertó, había tenido un orgasmo, se había corrido en sueños, aunque le parecía tan real, que aun sentía el olor de ella en su cuerpo, en las sabanas, se levanto y se dio una ducha, instintivamente se sentó al ordenador para enviarle un mail;

¿Se puede tener la misma excitación, el mismo orgasmo en camas separadas y al mismo tiempo? ……ser mal@s e intentarlo….

Venus

sábado, 25 de septiembre de 2010

una clase "teorica" II


Al salir del bar., él le pego un fuerte azote en el trasero. Su grito nunca se escucho, pues su boca se ajusto a la de ella y sus manos se deslizaron por su cuerpo hasta su trasero, atrayéndola hacia él.
- Nena hoy te escocerá el coño.
Frente a ellos apareció un hotel.
Mientras ella pedía una habitación, las manos de el recorrían su espalda, pasando por su culo y entrando entre los pliegues del vestido rojo.
Entraron en el ascensor, él rodeo su cuerpo oprimiendo sus pechos y oprimiéndola hacia él para hacerle sentir la potencia de su polla. Sus labios se pegaron a su oreja y en un susurro le dijo.
Nena hoy veras el cielo.
Entraron en la habitación, el acerco su boca a su cuello observando cómo se erizaba su piel. Sus manos desabrochaban lentamente los botones del vestido. Lentamente lo dejo caer, mientras sus dientes recorrían su cuello.
Ella se retorcía como una adolescente, sus manos recorrieron su espalda, desabrocharon el sujetador. Su boca recorrió la espalda, mientras una mano bajaba la tanga, la otra se adentraba en su coño. Le dio la vuelta y la apoyo contra la pared. Cuando hubo bajado la tanga, cogió su pierna la puso en su hombro y su lengua busco el clítoris.
Nada más tenerlo en su boca, ella agarro su cabeza con sus manos, a la vez que su cuerpo subía y bajaba, buscando el placer de sus dedos.
Su cuerpo no aguanto mucho y una corriente eléctrica lo recorrió, a la vez que un grito salía de su garganta.
Mientras su cuerpo temblaba, sus manos asían con fuerza la cabeza del contra su sexo. Estaba caliente como una perra y solo quería disfrutar.
Mientras ella temblaba, el la cogió en sus brazos y la acerco a la cama sus bocas se juntaron, mientras sus manos recorrían sus cuerpos. El sabia que quería su polla, pero tenía que hacer que le pidiese, que le suplicase.
Su boca recorrió nuevamente su cuerpo en un lento vaivén el que ella se estremecía sin parar. Por fin la lengua alcanzo su objetivo, el clítoris. Sus pausados movimientos hicieron que ella entra en juego. Sus piernas rodearon su cuello intentando que la lengua fuese más rápido. Aunque no le importaba su lentitud, la estaba disfrutando como nunca.
Un rico calor recorrió su espalda, su cuerpo se arqueo para recibir esa lengua lo más fuerte posible. Hasta que otro orgasmo rompió en su cuerpo, sus piernas rodearon su cuello atrayendo hacia el sexo. Así pudo disfrutar de cada segundo de ese orgasmo.
Príapo

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una clase "teorica"


Ella escribía mientras esperaba en un café, habían quedado con la escusa profesional y sabiendo que les apetecía verse, pero eso la ponía nerviosa, ni era su modus operan tus ni sabia como podía terminar el día, lo que si tenía claro es que él le atraía de un modo bestial.
No era un hombre cualquiera, su inteligencia la deslumbraba, su modo de hablar, el movimiento seguro de sus manos, su mirada la intimidaba, seria por sus grandes ojos negros.
El llego con una sonrisa y la beso en la mejilla, sentándose frente a ella.
-¿Qué escribes?
- Un artículo latoso, sufro mucho, en pocas palabras debes contar demasiadas cosas y encima llegar al personal.
-bueno, eso pasa en toda la literatura, los grandes espacios de letras aburren y lo breve si bueno, dos veces breve.
Ambos rieron, sin dejar de mirarse.
Él le pregunto sobre que escribía y ella le narro por encima de que se trataba:
- Hablo de las formas de hablar de los jóvenes y el sexo.
-No hay mucha diferencia en la edad- respondió el…
Ella le explico que era difícil ya que no tenía experiencia en ese vocabulario, y le era difícil preguntar…
-¿Nunca te han dicho, un: follemos, quiero comerte el coñito, o cómeme la poya, nena?
Su cara se comenzó a poner más roja que el vestido que llevaba, casi no podía mirarlo a la cara, no por vergüenza si no porque le avergonzaba decir que en su madurez nadie le había dicho algo así en la cama.
-No, nunca, ahora me planteo si es mejor o peor, el haberlo experimentado.
El se levanto y se sentó a su lado, le agarro por detrás mientras le comenzó a acariciar muy suavemente la espalda, jugando con su piel y el dedo y le dijo:
- Escribe, hagamos una lista de palabras de las que se dicen en un polvo, no me meteré con el amor, que también es factible, todo cabe en una relación, pero centrémonos en el polvo…. Simple y limpio sexo, todo lo sucio que dos lo deseen.
Ella comenzó a escribir intentando que no se notase su nerviosismo, la había comenzado a excitar y él en el fondo lo sabía.
-Quiero follarte poco a poco hasta que tus gritos se ahoguen al tener varios orgasmos seguidos.
-Quiero bajar a tu sexo, húmedo ya por mis dedos y lamerlo, despacio, suavemente, sentir como humedeces mi cara y llenas mi boca de tus flujos al correrte, pidiéndome que no pares, que no deje de comerte, llamándome cabrón por el placer que te estoy dando.
-Quiero que me pidas que te penetre, que te embista hasta dejarte exhausta, que acelere el ritmo y no te deje parar y que me pidas por favor que no pare de follarte mientras te digo al oído: se que te gusta nena, sé que esto te gusta y quiero que me lo digas.

Ella no dejaba de escribir sabiendo la tensión que se creaba entre los dos, podían subir la temperatura del local y nadie se había dado cuenta.
Él le quito el cuaderno y la pluma y le dijo;
-Ahora tu, tú me dictas y yo escribo, venga inténtalo…
Y a su vez metió su mano entre los muslos de ella y los acariciaba con movimientos que se acercaban a su entrepierna.
Ella se mordía los labios, sería capaz? Se preguntaba en silencio mientras su puño se cerraba buscando el apoyo necesario para comenzar hablar.
-Quiero…. Quiero…. Que me des tu poya, dura ya solo de pensar que quiero comérmela, meterla en mi boca y subcionarla hasta exprimirla.
-Quiero que gimas si te gusta, agarrando mi cabeza y moviéndola sin soltarla porque no soportarías que dejase de mamártela.
-Quiero meterla entre mis pechos y mientras la lamo, masturbarte.
-Quiero…. Que me digas al odio lo que quieres que te haga, lo que te gustaría escuchar y el deseo que tienes de follarme….
El dejo la pluma y se acerco a su oído, besando su cuello.
-Quiero salir de aquí, buscar un lugar tranquilo y desnudarte poco a poco, n o sé si podre, porque me muero de ganas de estrujar tus pechos y morder tus pezones.
Ella sonrió y le respondió:
-lo tendrás difícil porque quiero que me folles pero no antes de que te corras en mi boca y me llenes de tu leche, no pienso dejarte descansar, y cabalgare sobre ti hasta que vuelvas a correrte, simplemente para que nunca olvides este primer y último polvo que echaremos….

Ambos sonrieron, se levantaron y salieron del local, el cuaderno se quedo sobre la mesa, cuando el camarero lo recogió para entregarlo y en el primer golpe de vista se lo pensó mejor y se fue con él al office…


Príapo y Venus

jueves, 2 de septiembre de 2010




Helena había tenido unos días nefastos, mucho trabajo, los ánimos por el suelo y una regla que la hacía parecer una adolescente, con molestias y sin ganas de nada…
No sabía nada de él, ni siquiera si quería volver a saber de ella, le había dicho que tranquila, que regresaría de su viaje pero el paso del tiempo hacia que cada hoja del calendario que rompía se convirtiese en un contra esperanza.
Su mente le repetía “si tiene que volver, lo hará, no lo dudes, tu no dudas, eres segura, y además ni siquiera sabes si lo quieres” así que al salir del trabajo al medio día, se dirigió a casa, se quito la ropa que había llevado al trabajo y se fue al baño, se había duchado hacia menos de cuatro horas pero su cuerpo necesitaba más agua, sobre todo lo que necesitaba eran mimos y estaba dispuesta a dárselos.
Rasuro su sexo despacio, con mimo, no le gustaba sentirlo con vello y se metió en la ducha, no abrió el agua caliente, quería sentir su piel helada y el golpe del agua endurecer sus pezones, ciertamente estaba despertando el deseo que llevaba dormido días.
Se envolvió en una toalla y no se seco, le gustaba sentirse húmeda, subió a su dormitorio y se tumbo en la cama, abrió el cajón de su mesilla y saco un pequeño embase de lubricante aunque no le hacía falta y a su amigo favorito, un vibrador de silicona que le levantaba el ánimo en muy poco tiempo.
Lo puso en marcha y se lo introdujo hasta el fondo de su vagina, dándole a la mayor velocidad a la vez que el anexo comenzaba a estimularle el clítoris, sabía que no podría aguantar mucho, ni recordaba el último orgasmo y aun así, pellizco su pezón para subir el nivel de placer.
No pasaron ni tres minutos cuando ya gemía de placer intentando alargar un orgasmo demasiado intenso y rápido, echaba de menos sentirse penetrada y recordaba unos de los momentos pasados con el….
Cerró los ojos relajada y se quedo dormida….
Pasaron dos horas y despertó con un sobresalto, el orgasmo había sido enorme y placentero cuando se dio cuenta que llegaba tarde al trabajo y que este segundo orgasmo había sido soñado, una enorme cama blanca, unos brazos que le cogían los pechos y ella cabalgando sobre el pene erecto de él, era tan real que estaba aturdida cuando se vistió y salió corriendo hacia el trabajo.
Sonreía, sabía que el sonreiría por haberse mimado así y haberlo hecho pensando en él, porque la distancia no importaba, el placer recordaba que la mente es poderosa y más si está llena de recuerdos…


Venus

viernes, 13 de agosto de 2010


Sandra no podía creerse porque su pareja la había abandonado, el silencio llenaba la habitación, en el fondo sabia que ella merecía mucho mas que el amor superfluo de quien dijo amarla, necesitaba estar con alguien, hablar con una mirada cercana frente a ella y llamo a su amiga Silvia, que no dudo ni un momento en acercarse a su casa.
Tomaron el café entre los chismes que esta le contaba y las lágrimas que a veces llegaban a su rostro, eran las diez de la noche y decidieron ver una peli y terminar con el helado de la nevera.
Se apoyo en ella y se sentía cómoda, el calor de otro cuerpo la consolaba y Silvia se auto invito a dormir, a Sandra me gusto la idea, llevaba muy mal la soledad de la cama después de haberla compartido tanto tiempo.
Silvia consiguió que riese a carcajadas contándole las ultimas aventuras sexuales que había tenido y ambas recordaban sus años locos de universidad.

Sandra comenzaba a cerrar los ojos, el cansancio la invadía y al dar las buenas noches a su amiga esta la beso en los labios, le gusto el beso, pero Silvia no paro ahí, volvió a besarla y a abrir su boca con la lengua, Sandra se dejo hacer, su mente realmente necesitaba caricias y nunca había besado a otra mujer.
Silvia continuo besándola mientras su mano acariciaba su vientre, con pequeños círculos y su lengua recorría su cuello, la forma de las orejas y sentía como Sandra comenzaba a erizarse, ella también le devolvía las caricias mas tímidamente y esperando a que su amiga fuese la primera en acariciar las zonas de su cuerpo para ella seguirla, la verdad el cuerpo de un hombre era para ella mas fácil pero aquella situación comenzó a excitarla.
Los dedos de Sandra entraron en su sexo muy despacio, acariciando su clítoris y jugando con la entrada de su vagina mientras sus labios comenzaban a mordisquear su pezón derecho, Sandra se excitaba cada vez mas y se dejaba hacer cuando Silvia se arrodillo y abrió sus piernas buscando su sexo, sabia que se lo iba a comer y la verdad no quería que parase,
Tardo poco en correrse , el orgasmo fue rápido e intenso, no sabia si el morbo de ver la cabeza de su amiga entre sus piernas o el placer que esta sabia darle con la lengua habían sido la causa de aquel orgasmo pero la verdad que echaba de menos que la penetrasen cuando Silvia saco de su bolso un enorme consolador que le introdujo sin dejar de besarla y sin dejar de jugar con su clítoris, Sandra volvía a excitarse y le pedía que parase, Silvia sonreía , no pararía el aparato hasta que Sandra no volviese a correrse y lo hizo, se sorprendió de la cantidad de flujo que salía de su sexo, era lujuriosa la imagen y eso también le excitaba…
Se incorporo mareada por la intensidad de la corrida y se dispuso a agraciar a su amiga con una buena comedura de coño, era la primera vez que ella lo hacia y la verdad no tenia ni idea de por donde comenzar, así que acariciaba con sus manos sus ingles y abría sus labios buscando el clítoris, era rosado, pero la verdad nunca había visto uno tan cerca y estaba húmedo, sabia que su amiga se moría por correrse después de haberla visto a ella.
Comenzo a mover su lengua alrededor de el, era salado, no tenia nada que ver con la dureza de un pene, el sabor era muy diferente al del semen, cerro los ojos y continuo, notando como su amiga se humedecía cada vez mas, no dejo de mover la lengua mordisqueando el clítoris e introduciéndole los dedos en la vagina, a modo de pene, y cada vez mas deprisa, quería que se corriese, no le gustaba el sabor de la vagina y sabia que debía hacerlo, ella había conseguido que se corriese como una perra y no podía dejarla a la mitad.
Silvia se corrió y cuando Sandra se incorporo metió el vibrador en su vagina y comenzó a besar la boca de Sandra, lo bueno de aquello es que le quitaba el sabor y sabia que volvería a correrse rápidamente, lo hizo y ambas se quedaron tumbadas en la cama, en silencio.
Cuando Sandra abrió los ojos era de día, se habían quedado dormidas y la noche era confusa, no sabia si lo había soñado o había pasado de verdad, se levanto y se ducho rápidamente dejando a su amiga en la cama dormida.
Eran las nueve y se acerco al bar de la esquina a tomar un café muy cargado, se sentía embriagada como si hubiese bebido y solo había cenado helado, bueno y un coñito, sonrío al pensarlo…..
Se tomo el café y copio su coche para llevarlo al taller, llegaba tarde pero el mecánico la conocía desde niña, sabia que no se enfadaría y de buen grado le echaría un vistazo aquel chirrido de neumático, así fue, el la esperaba con una sonrisa, le gustaba aquella mujer, le había gustado siempre y se sorprendió de verle la cara, parecía que no había dormido.
Cuando ella se acerco a la rueda el la copio por detrás y la empujo contra la pared del taller, comenzando a besarla….
-Llegas tarde chiquilla, me tienes loco pensando que no vendrías.
-Follame como nunca lo has hecho, tengo mal sabor de la cena, le dijo el cerraba la puerta del garaje con el mando…


Venus

jueves, 29 de julio de 2010

Venus y Príapo


diálogo entre venus y príapo
Rafael Alberti


príapo:
...Despierta, sí, cerrada
caverna de coral. Voy por tus breñas,
cabeceante, ciego, perseguido.
Ábrete a mi llamada,
al mismo sueño que en tu gruta sueñas.
Tus rojas furias sueltas me han mordido.
¿Me escuchas en lo oscuro?
sediento, he jadeado las colinas
y descendido al valle donde empieza
el caminar más duro,
pues todo, aunque cabellos, son espinas,
montes allí rizados de maleza.
¿Duermes aún? ¿No sientes
cómo mi flor, brillante y ruborosa
la piel, extensa y alta se desnuda,
y con labios calientes
-coral los tuyos y los míos rosa-
besa la noche de tus labios muda?
¡Despierta!...

Venus:
¿Quién me nombra?
¿quién persigue mis óleos seminales,
quién mi gruta de sombra
y navegar oculto mis canales?

Príapo:
Quien solamente puede y se desvela,
levantado por ti, de noche y día,
se atiranta en candela
y no se dobla hasta que el mar lo enfría
¡Deja que te contemple!

Venus:
Que te mire
déjame a mí también. ?Siempre eres bello!

Príapo:
¡Déjame que en tus selvas te respire!

Venus:
¡Que me despeine en tu robusto cuello!

Príapo:
¿Por qué dormías?

Venus:
Todo era fingido.
Mi dormir no era más que desearte.
Tú alzas mi sueño cuando estás dormido.
Nací tan sólo para levantarte.

Príapo:
¡Oh noche clara!

Venus:
¡Oh clara luna llena!
¡Rayo directo que me inundas!

Príapo:
Eres taza de espuma azul,
concha marina,
alga abierta en la arena,
paraíso de sal de las mujeres
secreto erizo que en la mar trasmina.
Golfo nocturno, ábrete a mí, bañadas
del más cálido aliento tus riberas.
Sabes a mosto submarino, a olas
en vivientes moluscos despeñadas,
a tajamares, soles de escolleras
ya rumor de perdidas caracolas.
Sabes también...

Venus:
Repósate un momento...

Príapo:
El reposar es mi mayor tristeza.

Venus:
También yo quiero repetir al viento
toda mi admiración por tu grandeza.

Príapo:
Hincho las velas. Habla.

Venus:
Eres trinquete,
palo mesana, ,torre indagadora
y, ardido del más rojo gallardete,
cresta de gallo al despuntar la aurora.
Sales de un bosque, lanza o jabalina.
Redondos aramboles, de espejuelos
te alumbran cuando cazas.
Pende en los dos la gloria masculina.
Llenas las nubes, los cargados cielos
rebosan de sus tazas.


Príapo:
¡Oh, ven más cerca! ¡Ven!


Venus:
¡No! No me riegues,
amor, de blancos copos todavía.
Guarda, mi bien, esas nevadas flores
hasta que al fin me llegues
a lo más hondo de mi cueva umbría
con tus largos y ocultos surtidores.

Príapo:
¿Qué quieres más?

Venus:
Anhelo que me cantes
cosas que faltan. Mis alrededores
prometen sima al sur y al norte cumbres.

Príapo:
Hacia ellas van mis rayos penetrantes,
su flor certera, sus certeras lumbres.

Venus:
¿Qué ves, qué me iluminas?

Príapo:
¡Oh precipicio, oh noche bordeada
de oscuridad también! ¡Despeñadero
que hacia las sombras sólo me encaminas!
Te miro y más se hunde mi mirada.
si la dicha es redonda, está en tu cero.

Venus:
Pasa a los altos, sube a los alcores...
¿qué ves ahora, dime?

Príapo:
Un baluarte
de clavel y de nieve a cada lado.
¡Oh fortalezas! ¡Claros miradores
para clavar en ellos mi estandarte
y descender al bosque enamorado!

Venus:
Dime si escondes para mi ventura
cosas que acaso yo no sepa.

Príapo:
Escondo,
también allá en lo hondo
de una caverna oscura,
de blancas y mordientes
almenas vigiladas,
una muy dulce y de humedad mojada
cautiva...

Venus:
Yo prosigo. Son los dientes
los que fijos la rondan y dan vela.
También yo otra cautiva
como la tuya aguardo. ¿No la sientes?
A navegar sobre su propia estela
mírala aquí dispuesta, siempre viva.

Príapo:
¡Oh encendido alhelí, flor rumorosa!
Deja que tu saliva
de miel, que tu graciosa
corola lanceolada de rubíes
mojen mi lengua, ansiosa
de en la tuya mojar mis carmesíes.


Venus:
¡Flor contra flor!

Príapo:
¡Qué blandos oleajes
ya por mis flancos tu alhelí resbala!

Venus:
Gira la noche...

Príapo:
Cantan los cordajes...

Venus:
Cambia el viento... Dan vuelta los paisajes...

Príapo:
Y hace en tus labios mi navío escala,
mientras tu fuente oculta, prisionera
de mi boca, entreabriendo
su dócil ya y sumisa enredadera,
dulce y quejosamente va fluyendo.

Venus:
¡Oh bonanza!

Príapo:
¡Oh tranquilo
descanso ahora! ¡Calmas, aunque plenas,
nuncios ya de los hondos y más duros
combates!

Venus:
¡Desflecadas, hilo a hilo,
tus espumas descienden mis almenas.

Príapo:
Tus arroyos y peces más oscuros
me corren por los labios todavía.

Venus:
Un sabor a jazmín me permanece
ya tallo donde nada antes crecía.

Príapo:
A tallo que por ti de nuevo crece.

Venus:
¡Oh asombro! ¡Prodigiosa,
mágica fuerza!

Príapo:
¡Abismo que me atrae!

Venus:
¡Oh cima misteriosa!

Príapo:
¡Cima que sólo en ese abismo cae!

Venus:
Qué mármol jaspeado!
¡Pálida, arquitectónica belleza!
¡Qué alto fuste estriado
de azules ríos! ¡Capitel armado
para elevar el mundo en su cabeza!

Príapo:
Avanzo ya.

Venus:
La noche abrasa.

Príapo:
Gotas
de esperma verde tiemblan los luceros.

Venus:
Las dehesas remotas
de la luna, sus albos ventisqueros
se llenan de bramidos.
Del cielo penden signos genitales.
La Vía Láctea rueda sus henchidos
torrentes de amorosos sementales

Príapo:
Gruta sagrada, toco tus orillas.
Abre tus labios ya, siénteme dentro.

Venus:
¡Oh maravilla de las maravillas!
¡Luz que me quema el más profundo centro!

Príapo:
Se confunden los bosques, las lianas
se juntan y conmueven.
en el pomar revientan las manzanas
y en el jardín copos de nardos llueven.

Venus:
¡Qué bien cubres mis ámbitos! Sus muros
¡cómo me los ensanchas y los llenas!
¡Qué pleamar, qué viento acompasados!

Príapo:
Jaca y jinete, unísonos, seguros,
galopan de corales y de arenas
y de espumas bañados.

Venus:
Detente, amor. No infundas ese aliento
tan rápido a las brisas. Aminora
un poco el paso. Da a tu movimiento
un ritmo nuevo ahora.

Príapo:
Pondré en mis alas un volar más lento.

Venus:
¡Dulce vaivén! rezuman mis paredes
las más blandas esencias.

Príapo:
Desasidas de sus más hondas redes,
ya mis médulas saltan encendidas.

Venus:
Ten más el freno.

Príapo:
¿El freno? Querencioso,
mi caballo se pierde a la carrera.

Venus:
Sigo también su galopar furioso,
antes que derramado en mí se muera.

Príapo:
¡Amor!

Venus:
¡Amor! La noche se desvae.
Nos baña el mar. ¡Oh luz! El mundo canta.
Cae la luna... El viento...

Príapo:
Todo cae
cuando el gallo del hombre se levanta.

martes, 20 de julio de 2010

feliz cumpleaños


Javier iba a cumplir un año más y se miraba detenidamente en el espejo, antes de afeitarse, no podía quejarse con sus casi cuarenta y seis años, había vivido la vida, no le faltaba dinero, hacia lo que le gustaba y su relación con las mujeres era perfecta, sabía que había dejado pasar a la mujer de su vida varias veces, pero era el pago a un trabajo que le gustaba tanto como vivir.
Pensaba como celebrarlo y llamo a su amigo Brian, un psicólogo italiano, algo más joven que él y con un carácter un tanto arisco, se lo pasaban bien y era un día perfecto para una salida nocturna y unas copas, no todos los días se cumplen esos años.
A la hora y media estaban los dos en el pub de siempre, Roberto el barman, sabía perfectamente los combinados que a ambos les gustaban y a ellos, no tener que pedirlos.
Al final de la barra una mujer morena les observaba y susurraba con otra bastante alta, mas desgarbada y con un rostro frio, que les hacia sonreír al imaginar lo que ambos solían imaginar, posiciones horizontales y humedad en el ambiente.
Les invitaron a la siguiente copa, era el momento de la caza y captura y lo divertido del caso era que no sabían si serian los cazadores o los cazados.
Cuando se cerraban las puertas del pub y Roberto les invitaba a irse, solo quedaban los cuatro y ninguno de ellos sabía cuánto alcohol había metido en el cuerpo, ellas también celebraban algo, el cumpleaños de Lidia, la más delgada y alta.
Salieron y Raisa, la morena les invito a su casa, estaba cerca y tenía alguna botella de cava en la nevera, todos sabían que se estaba proponiendo y claro que asintieron, era una noche divertida y con ganas de sexo por parte de los cuatro.
Javier y Raisa entablaron conversación muy pronto y sus amigos se estaban comiendo la boca descaradamente en el ascensor, cuando a ella, le sonó el busca, era medico y con una sonrisa se marcho por las escaleras, dejando al italiano con la boca abierta y la entrepierna demasiado dura como para quedarse solo,
No sabía ni la forma ni el momento cuando los tres estaban sobre una gran cama y Raisa desnudaba a su amigo dejándolo a él de lado y sin saber por dónde acariciarla, cuando se atrevió a pasar sus manos por la cintura y buscar sus pechos, unos enormes pechos que él nunca había tocado, por alguna razón las mujeres con las que se acostaba era de pechos pequeños.

Era el comienzo de la noche de su cumpleaños y prometía cuando Raisa jugaba con su pene ya erecto y dejaba que el italiano le mordisquease el clítoris….

Pequeños jadeos se escapaban de ella y se comenzaba a retorcer, nunca la habían tocado cuatro manos masculinas y siempre había jurado que no era algo que buscaría, cerro su mente y se dispuso a disfrutar de aquel amasijo de caricias y fluidos.
Ambos acercaron el pene a su boca, no cabía si lamerlos o introducirse alguno hasta la garganta, ambos eran rosados y apetecibles, ellos se dieron cuenta de la indecisión y uno de ellos, no sabía exactamente quien, se bajo e busca de su coñito y comenzó a lamérselo, notaba perfectamente como introducía la lengua en su vagina y sus dedos comenzaban a acariciarle el ano, la sensación casi la hace gritar, no resistiría el orgasmo y casi no habían comenzado, cuando se introduzco el otro pene en la boca, le apetecía mucho correrse en la boca de uno de ellos mientras su garganta estaba siendo bombardeada….


Venus

lunes, 19 de julio de 2010


Andrés estaba casi enterrado entre los miles de papeles que abordaban su mesa, demasiado trabajo, no podía encontrarle fin, había cenado un mini bocadillo que su secretaria le había dejado junto a una san miguel que ya estaba caliente, entre las ventajas del trabajo, estaba, la ducha que tenía en la otra habitación, el mini bar que siempre estaba lleno y el sofá cómodo de piel negra que adornaba una de las paredes del despacho.
La noche iba a ser larga y debía dejar todo lo posible terminado, mañana salía de viaje y tardaría en regresar, no soportaba la idea de dejar a medias las cosas hasta su vuelta...
Pasada la media noche, sonó la puerta y se extraño, no debía de quedar nadie en el edificio más que el personal de seguridad, se levanto y abrió la puerta, sorprendido miro de arriba abajo, era una mujer de unos treinta tantos años, morena, con curvas que le sonreía, llevaba una bandeja con toallas y enseres de baño.
Se presento como trabajadora y le pido permiso para entrar en el cuarto de baño a recogerlo un poco....
Le pareció extraño, pero la verdad, el se pegaba muchas horas en el despacho y nunca había visto cuando lo limpiaban, así que debía ser en horario nocturno, la dejo entrar y regreso a su mesa,
Al cabo de 15 minutos un olor raro y agradable salía del aseo, era incienso de coco, aquel olor le resultaba familiar, se levanto y abrió la puerta, la chica que estaba allí no tenía la bata blanca con la que había entrado y el baño estaba lleno de velas encendidas por todo el espacio, la bañera llena de jabón le sorprendió, el nunca la había llenado así, de hecho solo se duchaba, hacía siglos que no se ha había dado un baño.
En ese momento una cabeza salió del agua y le sonrió invitándole a entrar, que rayos, una mujer bonita siempre le había gustado, así que miro su mesa y la miro a ella, mientras se desabrochaba los botones de la camisa.
Se metió en el agua y ella le indico que se posicionase delante dándole la espalda, y así lo hizo, era agradable apoyarse en el pecho de aquella chica, cerró los ojos y dejo que ella le enjabonase poco a poco hasta deslizar las manos por debajo del agua y coger suavemente su pene que todavía no había despertado, estaba excitado pero el agua no estaba muy caliente...
no abrió los ojos y se dejo acariciar sin saber el rato que llevaba allí, ella se levanto y se puso frente a él de rodillas, sacando el tapón de la bañera y dejando que el agua y la espuma se fuesen mientras abría el gripo de la ducha y desde la parte alta de la pared caía el agua con más fuerza que suavidad y totalmente fría, demasiado fría pero el ya estaba caliente tanto que el agua ni la sentía a no ser por la brusquedad que golpeaba sobre la piel, mientras tanto ella se acerco a su pene y lo metió en su boca, comenzando a lamerlo poco a poco sin mirarle a los ojos y cogiéndole una mano para acercarla a su cabeza, le gustaba, aquel morbo era superior y a él le iba ese tipo de marcha, cada vez las succiones eran más profundas y sentía como le gustaba y deseaba acelerar el ritmo, aunque la idea de penetrarla entraba en su mente, sin saber muy bien porque terreno debía moverse, hasta que sin darse casi cuenta, ella comenzó a comerse bien comida aquella polla que ya era casi incontrolable y obligándole a dejarse hacer y disfrutar, se trago el orgasmo pero mientras se corría sujeto la cabeza de la chica para que se tragase todo su semen y el notase como se llenaba su boca obligándola a tragar y a no dejarlo salir, ese momento casi lo volvía loco, cerró los ojos unos instantes para terminar de disfrutar el orgasmo, dejando que el agua le pegase de frente en toda la cara, cuando se dio cuenta ella había salido del baño y cerrado la puerta, no sabía de qué iba el juego y si era una broma de algún compañero pero aquella mamada había sido única y para recordar...
Salió del baño apagando las velas y encendiendo la luz, cuando se sentó en su mesa nuevamente había un sobre ella que antes no estaba, lo abrió y una tarjeta con letra de mujer decía:
Felicidades Sir, cumpleaños adelantad, espero te haya gustado mi regalo..."

domingo, 18 de julio de 2010


hace calor y la piel se queda pegajosa, el sudor cae despacio y se impregna hasta hacerlo molesto,
Me quito la bata y el tanga casi agarrados a mi cuerpo y me meto bajo la ducha, cerrando los ojos dejo que el agua fría me empape toda, los pezones endurecen y la piel cambia su textura ante el frio y la dureza con la que el agua a presión golpea la piel, así durante unos minutos...
el agua baja despacio hasta mis partes más intimas, están secas, y casi al rozarlas con los dedos noto la sequedad, así que decido utilizar gel para humedecerlo mejor.
me gusta la sensación y el frio corporal se choca con el calor de mi sexo, mi mente vuela hacia aquel momento que él me duxaba y sus dedos jugaban con mi clítoris, el pensamiento casi me hace correrme y prieto con fuerza mis muslos... aun no....
salgo de la ducha y me pongo un vestidito ligero, largo de esos hipees que me gustan, me quito el agua del pelo y sin secarme salgo a la calle, está en silencio y el calor comienza a bajar al levantarse un poco de aire.
me siento en la silla y abro mis piernas y subo levemente el vestido, nadie que no sea el cielo puede verme, cierro los ojos y el frescor sube por mis piernas volviendo a estremecerme.... pienso, si el estuviese aquí, sus dedos o su lengua jugarían hasta obligarme a llegar al orgasmo, mientras pienso sin darme cuenta mi mano ya juega con mi sexo, esta húmedo sin jabón, solo con el pensamiento...... n quiero parar, me excitan los recuerdos hasta el punto de imaginarlo mirándome en la silla de enfrente y sonriendo....sigo flotándome sin parar hasta llegar al orgasmo y mis muslos están demasiado húmedos, mi clítoris late y siento los latidos en toda la zona.... sonrió, bajo el vestido y me acurruco en la silla, mirando al cielo..... Piénsame....

Venus