miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una clase "teorica"


Ella escribía mientras esperaba en un café, habían quedado con la escusa profesional y sabiendo que les apetecía verse, pero eso la ponía nerviosa, ni era su modus operan tus ni sabia como podía terminar el día, lo que si tenía claro es que él le atraía de un modo bestial.
No era un hombre cualquiera, su inteligencia la deslumbraba, su modo de hablar, el movimiento seguro de sus manos, su mirada la intimidaba, seria por sus grandes ojos negros.
El llego con una sonrisa y la beso en la mejilla, sentándose frente a ella.
-¿Qué escribes?
- Un artículo latoso, sufro mucho, en pocas palabras debes contar demasiadas cosas y encima llegar al personal.
-bueno, eso pasa en toda la literatura, los grandes espacios de letras aburren y lo breve si bueno, dos veces breve.
Ambos rieron, sin dejar de mirarse.
Él le pregunto sobre que escribía y ella le narro por encima de que se trataba:
- Hablo de las formas de hablar de los jóvenes y el sexo.
-No hay mucha diferencia en la edad- respondió el…
Ella le explico que era difícil ya que no tenía experiencia en ese vocabulario, y le era difícil preguntar…
-¿Nunca te han dicho, un: follemos, quiero comerte el coñito, o cómeme la poya, nena?
Su cara se comenzó a poner más roja que el vestido que llevaba, casi no podía mirarlo a la cara, no por vergüenza si no porque le avergonzaba decir que en su madurez nadie le había dicho algo así en la cama.
-No, nunca, ahora me planteo si es mejor o peor, el haberlo experimentado.
El se levanto y se sentó a su lado, le agarro por detrás mientras le comenzó a acariciar muy suavemente la espalda, jugando con su piel y el dedo y le dijo:
- Escribe, hagamos una lista de palabras de las que se dicen en un polvo, no me meteré con el amor, que también es factible, todo cabe en una relación, pero centrémonos en el polvo…. Simple y limpio sexo, todo lo sucio que dos lo deseen.
Ella comenzó a escribir intentando que no se notase su nerviosismo, la había comenzado a excitar y él en el fondo lo sabía.
-Quiero follarte poco a poco hasta que tus gritos se ahoguen al tener varios orgasmos seguidos.
-Quiero bajar a tu sexo, húmedo ya por mis dedos y lamerlo, despacio, suavemente, sentir como humedeces mi cara y llenas mi boca de tus flujos al correrte, pidiéndome que no pares, que no deje de comerte, llamándome cabrón por el placer que te estoy dando.
-Quiero que me pidas que te penetre, que te embista hasta dejarte exhausta, que acelere el ritmo y no te deje parar y que me pidas por favor que no pare de follarte mientras te digo al oído: se que te gusta nena, sé que esto te gusta y quiero que me lo digas.

Ella no dejaba de escribir sabiendo la tensión que se creaba entre los dos, podían subir la temperatura del local y nadie se había dado cuenta.
Él le quito el cuaderno y la pluma y le dijo;
-Ahora tu, tú me dictas y yo escribo, venga inténtalo…
Y a su vez metió su mano entre los muslos de ella y los acariciaba con movimientos que se acercaban a su entrepierna.
Ella se mordía los labios, sería capaz? Se preguntaba en silencio mientras su puño se cerraba buscando el apoyo necesario para comenzar hablar.
-Quiero…. Quiero…. Que me des tu poya, dura ya solo de pensar que quiero comérmela, meterla en mi boca y subcionarla hasta exprimirla.
-Quiero que gimas si te gusta, agarrando mi cabeza y moviéndola sin soltarla porque no soportarías que dejase de mamártela.
-Quiero meterla entre mis pechos y mientras la lamo, masturbarte.
-Quiero…. Que me digas al odio lo que quieres que te haga, lo que te gustaría escuchar y el deseo que tienes de follarme….
El dejo la pluma y se acerco a su oído, besando su cuello.
-Quiero salir de aquí, buscar un lugar tranquilo y desnudarte poco a poco, n o sé si podre, porque me muero de ganas de estrujar tus pechos y morder tus pezones.
Ella sonrió y le respondió:
-lo tendrás difícil porque quiero que me folles pero no antes de que te corras en mi boca y me llenes de tu leche, no pienso dejarte descansar, y cabalgare sobre ti hasta que vuelvas a correrte, simplemente para que nunca olvides este primer y último polvo que echaremos….

Ambos sonrieron, se levantaron y salieron del local, el cuaderno se quedo sobre la mesa, cuando el camarero lo recogió para entregarlo y en el primer golpe de vista se lo pensó mejor y se fue con él al office…


Príapo y Venus

No hay comentarios:

Publicar un comentario